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Navidad y el 25 de diciembre

Navidad 2012 - Radio Integridad
Hay personas que no están de acuerdo en que la navidad sucedió el 25 de diciembre, que eso es imposible. Compartimos este artículo: ¿"Cristo no pudo haber nacido el 25 de diciembre"? para despejar algunas inquietudes:
 
Hay quienes manifiestan su total desacuerdo que se celebre la Navidad. El argumento es que Cristo no pudo haber nacido en la estación del invierno y, menos aún, el 25 de diciembre, por lo cual, es totalmente incorrecto celebrar la Navidad en la fecha tradicional.[1] Y, eso no es todo, pues algunos hasta califican de paganismo, consumismo y mundanal el celebrar la Navidad.
Mi interés no es polemizar, sino ofrecer información que podría ser útil para repensar esta cuestión y tener un mejor espíritu al tratar esta cuestión. Brevemente me centraré en la cuestión de la posibilidad de que el nacimiento de Jesús haya sido en el invierno.
J. Hampton Keathley III llamó mi atención hacia un artículo del Dr. Harold W. Hoehner. El fallecido Dr. Hoehner, profesor distinguido de Estudios del Nuevo Testamento en el Seminario Teológico de Dallas, era un especialista en cronología bíblica. Hoehner escribió:
 
Jesucristo entró en la historia de nuestro mundo, el cristianismo, por lo tanto, tiene base histórica. La columna vertebral de la historia es la cronología. Mientras que la historia es un relato sistemático de eventos en relación con una nación, institución, ciencia o arte; la cronología es la ciencia del tiempo. Busca establecer y acordar las fechas de los acontecimientos pasados en su secuencia correcta. Por lo tanto, la cronología sirve como un marco necesario sobre el cual los acontecimientos de la historia pueden ser encajados.[2]
 
La opinión del Hoehner era que a la luz de textos como Lucas 2:1, “parece que la evidencia nos llevaría a concluir que el nacimiento de Cristo se produjo en algún momento del invierno de 5/4 a.C.”[3]
Nuestra preocupación aquí no es con el año sino con el mes en que nació Cristo, o al menos la estación del año, es decir, invierno o primavera. ¿Una fecha durante el invierno está fuera de toda de duda? ¿Es posible o inclusive probable?
Se afirma que la tradición del 25 de diciembre como la fecha para el nacimiento de Cristo surgió en la época de Constantino (306–337 d.C.). Que esto fue una maniobra intencional para hacer coincidir la Navidad con la fiesta pagana de la Saturnalia o del surgimiento del sol desde las tinieblas.[4]
Hoehner señala que la fecha tradicional para el nacimiento de Cristo en el 25 de diciembre se remonta tan temprano como Hipólito (165-235 d.C.), discípulo de Ireneo, que fue discípulo de Policarpo, que fue discípulo del apóstol Juan. Aquí transcribo lo que Hipólito escribió:
 
Porque la primera venida de carne de Nuestro Señor, cuando nació en Belén, aconteció ocho días antes del primer día de enero, un día miércoles, en el cuadragésimo segundo año del reinado de Augusto, pero desde Adán, cinco mil quinientos años. Él sufrió en el año trigésimo tercero, ocho días antes del primer día de abril, un día viernes, el décimo octavo año de Tiberio César, en el consulado de Rufo y Rubelio. [Traducción mía]
Ἡ γὰρ πρώτη παρουσία τοῦ κυρίου ἡμῶν ἡ ἔνσαρκος, ἐν ᾗ γεγέννηται ἐν Βηθλεέμ, ἐγένετο πρὸ ὀκτὼ καλανδῶν ἰανουαρίων, ἡμέρᾳ τετράδι, βασιλεύοντος Αὐγούστου τεσσαρακοστὸν καὶ δεύτερον ἔτος, ἀπὸ δὲ Ἀδὰμ πεντακισχιλιοστῷ καὶ πεντακοσιοστῷ ἔτει· ἔπαθεν δὲ τριακοστῷ τρίτῳ ἔτει πρὸ ὀκτὼ καλανδῶν ἀπριλίων, ἡμέρᾳ παρασκευῇ, ὀκτωκαιδεκάτῳ ἔτει Τιβερίου Καίσαρος, ὑπατεύοντος Ῥούφου καὶ Ῥουβελλίωνος.[5]
 
Sin embargo, existe duda entre los eruditos acerca de la autenticidad de este pasaje, la razón es que un manuscrito del siglo X (el más antiguo disponible) incluye la frase πρὸ τεσσάρων ἀπριλίων (“cuatro antes de abril”) justo antes de la frase πρὸ ὀκτὼ καλανδῶν ἰανουαρίων (“ocho días antes del primer día de enero”).[6] No obstante, hay quienes han argüido a favor de la autenticidad del texto.[7] Como lo expresa Johannes Quasten:
 
En el libro cuarto (c.23) aparece por primera vez en la literatura patrística el 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Cristo y el 25 de marzo como la de su muerte. El autor afirma que Cristo nació en miércoles, 25 de diciembre, el año 42 del emperador Augusto. De ser auténtico este pasaje, sería de suma importancia para la historia de la fiesta de Navidad; pero parece ser una interpolación, aunque muy antigua.[8]
 
No obstante, como acertadamente señala Quasten, es una referencia muy antigua.
En la Iglesia Oriental el 6 de enero era la fecha para conmemorar el nacimiento de Cristo. Esta segunda fecha tradicional todavía es una fecha de invierno y no muy lejos del 25 de diciembre.
Crisóstomo (345-407 a.C.) en 386 declaró que el 25 de diciembre es la fecha correcta y de ahí pasó a ser la fecha oficial para el nacimiento de Cristo excepto en la Iglesia Oriental que aún conserva el 6 de enero.
Una de las principales objeciones ha sido que las ovejas durante los meses de invierno fueron guardadas, desde noviembre hasta marzo. Supuestamente, las ovejas no estaban fuera en los campos durante la noche. Sin embargo, esto no es tan concluyente como suena por las siguientes razones:[9]
<>1.<>2.<>3.<>4.<>5.
[1] Cf. J. Hampton Keathley III, “Should Christians Celebrate Christmas?”, en línea: http://bible.org/article/should-christians-celebrate-christmas (visitado el 30 de noviembre del 2011).
[2] Harold W. Hoehner, “Chronological Aspects of the Life of Christ”, BibSac 130:520 (octubre, 1973): 338.
[3] Hoehner, op. cit., 350.
[4] Cf. Darrell L. Bock, Luke Volume 1: 1:1-9:50 (BECNT; Grand Rapids: Baker, 1994), 227.
[5] Comentarii in Danielem 4.23.3.
[6] Cf. Thomas J. Talley, The origins of the liturgical year (Collegeville: Liturgical Press, 1991), 86.
[7] Cf. T. C. Schmidt, “Hippolytus and December 25th as the date of Jesus’ birth”, en línea: http://www.chronicon.net/chroniconfiles/Hippolytus%20and%20December%2025... (visitado el 30 de noviembre de 2011).
[8] Johannes Quasten, Patrología I: Hasta el concilio de Nicea (3ª ed.; Madrid: BAC, 1978), 478.
[9] Cf. Keathley III, op. cit.
[10] Jacob Neusner, The Mishnah: A New Translation (New Haven: Yale University Press, 1988), 263.
[11] James Leo Kelso, An Archaeologist Looks At The Gospels (Word Books, 1969), 23-24. Citado por Keathley III, op. cit.
[12] William Hendriksen, Comentario Al Nuevo Testamento: El Evangelio Según San Lucas (Grand Rapids: Libros Desafío, 2002), 157.